martes, 5 de noviembre de 2013

La vida del estudiante_ ser bueno y que no se reconozca

Todos sabemos que las cosas van mal. Continuamente escuchamos noticias que nos dejan petrificados, y de todo tiene la culpa, según parece, la crisis. Y aunque sé que este es un blog de cosas bonitas y cosas que unen, y que no se lleva eso de publicar algo que pueda hacernos parecer "menos-perfectos" en las redes sociales, permítanme que hoy barra para mi terreno. 

Porque aunque parezca que no por la poca importancia que se le da en nuestra sociedad, la educación también une, y sí, también ata. Ata personas y hace que la sociedad pueda crecer y mejorar, pues la formación nos permite evolucionar, tanto por dentro como por fuera. 

El problema viene cuando la gente encargada de regular todo aquello que tiene que ver con la educación no cree en ella o, lo que es peor, ni siquiera les importa.

¿Consecuencias? Gente que no puede estudiar, que tiene que dejar la carrera, que no puede completar su formación con un máster o con una beca erasmus, o gente que, no ve reconocido su esfuerzo y sus horas de trabajo por cláusulas sin sentido. 

Y es que en lo que va de curso me he quedado sin dos becas a las que optaba y que ni siquiera es que me las hayan denegado tras solicitarlas. La primera la de excelencia de la Comunidad de Madrid, por un expediente por encima del 9,5 en segundo año de carrera, que por si ustedes no lo saben puede solicitarse a partir del 9. Pues bien, este año tras rellenar la solicitud online aparecía un cartelito que decía que no podía imprimirla por no haber sido beneficiaria de la beca el año de ingreso a la universidad. Sí, sí, han leído bien, el requisito era haber sacado más de un 12,7 en la nota de acceso y haberla recibido, independientemente de la nota del año anterior, como siempre había ocurrido. Absurdo, lo sé, imaginen la cara que se me quedó después de estar convencida de que este año, después de tanto esfuerzo, iban a reconocérmelo.

Después de muchas quejas de alumnos (y familias) afectados por semejante injusticia, decidieron cambiar esa cláusula. A algo más absurdo aún: ahora había que haber sido beneficiario de tal beca en cursos anteriores (no sólo el de acceso). Efectivamente: la misma injusticia y, en mi caso, el año pasado a pesar de optar a ella, como hubo alumnos con más nota me fue denegada (pero con unas bases justas, así que nada que decir de la resolución del año pasado). Mi depresión iba en aumento, pues era una cantidad de dinero que me venía muy bien para el Erasmus en Helsinki que me han concedido para el segundo semestre de este curso. 

Y aquí llega la segunda beca y el segundo batacazo. Resulta que en el BOE del 29 de Octubre se aprobó que sólo los alumnos que el año pasado recibieron la Beca General del Estado (que también me fue denegada, aunque las bases son las bases así que es comprensible) recibirán el dinero que aportaba el Estado a las becas Erasmus. El problema es que entra en vigor para la convocatoria 2013-2014. Exacto, la que ya ha empezado, por la que hay gente que ya lleva tres meses en un país extranjero que contaba con un dinero que NO va a recibir, y con otros que estamos a punto de irnos y que nos planteamos renunciar. Hasta hoy no había traspasado a los medios esta noticia y nadie nos ha informado de nada, lo que me enfada aún más, si cabe.

Esto por no mencionar la subida del 60% del precio del crédito universitario en sólo dos años, la tremenda disminución de becas de comedor y de libros, etcétera. Parece que desde arriba se están esforzando en cargarse todo el sistema educativo, a la vez que defienden una enseñanza de calidad y que premia la excelencia, mientras que los últimos de esta cadena no hacemos más que recibir malas noticias y sufrir las consecuencias de esta destrucción. 

Pero he decidido que no voy a rendirme, que por suerte tengo una familia que me apoya y que sí defiende la educación por encima de cualquier otra cosa y no dejarán que no pueda formarme. Seguiré adelante y espero que los que estén en la misma situación también puedan, de una manera u otra encontrar su camino. Pues es la única forma de que cuando lleguemos a donde queremos llegar, podamos darles en las narices, ya que estaremos orgullosos de no haber dejado que nos hundieran y, lo que es más importante, habremos luchado y nos habremos esforzado lograr nuestros sueños y metas. 

De nada sirve dejarse achantar a la primera de cambio; somos fuertes y no podemos permitir que nos hundan. Tenemos que creer en nosotros mismos o nadie lo hará; somos buenos y si nadie es capaz de reconocérnoslo, tendremos que ser nosotros los que empecemos por creérnoslo.



Espero que me aplaudáis cuando me gradúe y diga esto en mi discurso.
Lo siento por el rollo, camaradas, pero es mejor estar juntos en esto :)

 Vit.


 

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