lunes, 4 de noviembre de 2013

La vida del estudiante_ Massart pizza

Tengo varias teorías acerca de lo que fui en otra vida. Una de ellas es, sin duda, que fui dueña de una trattoria italiana. Es oler una pizza o pasta y se disparan mis sentidos, no puedo evitarlo. Cada vez que celebramos mi cumpleaños vamos a un italiano estupendo al lado de casa del que les hablaré en otra ocasión. 


Aunque no está mal de precio, cuando salgo con amigas tenemos que ajustarnos al "PEBM" (a.k.a. Presupuesto Estudiantil Bajo Mínimos), y aunque de vez en cuando (#yoconfieso) acabemos en algún sitio de comida rápida, por lo general buscamos sitios baratos, con buena comida y, si están bien decorados, mejor que mejor. 

Uno de los sitios que están en lo más alto del ránking CBBB (Comer Bien, Bonito y Barato) es Massart Pizza, una pizzería en Moncloa con mucho encanto. La descubrí hace un par de años y creo que he llevado a todos mis amigos a comer o cenar allí alguna vez.


Os pongo en situación: viernes, hemos quedado a las 22.30 en Moncloa y la eterna duda: ¿mejicano o pizzería? Decidimos probar si hay sitio en la pizzería, pues es pequeña y normalmente está llena y, si no, cenar en el mejicano. Cuando nos acercamos al local, vemos que está cerrado pero, justo cuando íbamos a empezar a hiperventilar, A. lee en el cartel que hay en la puerta que sólo se han mudado de local a Isaac Peral, 4, y tras un "ufff" generalizado, vamos en su búsqueda. 


Casi nos pasamos de largo pero menos mal que estuvimos atentas porque ¡no puede ser más bonito! Han decorado el local con aire industrial, dejando algunas paredes con ladrillo visto y otras pintadas de blanco, han puesto baldas con macetas de flores secas preciosas, y una barra espectacular. 

 

Eso por no hablar del mobiliario... yo creo que a partir de ahora me voy a ir a vivir a Massart porque esas mesas y sillas desvencijadas y distintas unas de otras con lámparas antiguas hacen que sea un sitio de lo más acogedor y bonito a más no poder. La iluminación es otra de las cosas que más me gustó, con esas lámparas hechas de bombillas que cuelgan del techo encima de la mesa y aportan una luz tenue perfecta.



Además, en la pared del fondo han puesto objetos vintage como lecheras antiguas o bolsas de yute, y tiene un hueco por el que puedes ver cómo van haciendo las pizzas que has pedido (y lo mejor es que no sólo se ven, ¡lo mejor es que se huelen!).



La planta baja también está decorada de la misma manera y han colocado un proyector (tranquilos, haré el esfuerzo de descubriros el uso que le dan). 

 
Pero vayamos a lo importante, que con tanto rollo no les he hablado de la comida y es que esas pizzas... ¡qué pizzas! Tienen muchísima variedad y la masa es muy fina. Os lo digo yo, que siempre me dejo los bordes y de estas pizzas me lo como todo, todo y todo; tendríais que haber visto la cara que le pusimos al pobre camarero cuando hizo el amago de llevarse los platos cuando aún quedaban dos porciones... 

Con el cambio de local también han incluido en su carta novedades como pasta, algunos entrantes y postres, que aún no hemos probado pero seguro que caerán en las siguientes visitas.¡Ah! y otra de las cosas que tenemos que ir a probar es su brunch. 



Sin duda, una pizzería 100% recomendable con un ambiente cuidado y con un precio muy económico (un menú de pizza+refresco varía entre los 7 y los 10 euros si no recuerdo mal). 

Así que ya saben, si necesitan animar ese lunes y creen que una pizza puede ayudar, no duden en pasar por Massart que, aunque lo parezca, no me ha patrocinado para redactar este post ni tengo acciones, se lo prometo.


Nos leemos mañana, camaradas. Y si no me encuentran, búsquenme en Massart =) 

Vit.

P.D: todas las imágenes son del facebook de massart pizza excepto las cuadradas, que las hice el viernes con poca luz y las que he publicado en instagram (atteblog), así que no me lo tengan encuenta. 

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